Os parecerá una gilipollez, o igual no, pero hace una ilusión tremenda tener en las manos un protolibro, sobre todo si lo ha escrito uno mismo. Será por esa atávica fascinación por el objeto, o por el ego de ver tu nombre en algo con un halo tan elevado como un libro, el caso es que me acaban de dar un borrador de trabajo de lo que será ‘Futbolistas de Izquierdas’ y me ha dado esa ilusión infantil en plan: “Ya verás cuando lo vea mi madre”.

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La portada no será así (tenemos una idea que, si nos sale bien, va a hacer que este libro tenga una cubierta legendaria) y, al fin y al cabo, solo es un cuaderno -muy currado, eso sí- con 90 páginas del libro (que calculo que acabará teniendo 200) sin corregir, pero no veáis la ilusión que hace. Le pedí al editor que hiciera un dossier con lo que llevo escrito para enviar a quienes queremos que escriban el prólogo y el epílogo del libro, y cuando me esperaba una cosa cutre en blanco y negro apareció con este casi libro que me hizo más ilusión que los Reyes Magos.

Ya que este blog va de contar cosas que saldrán en este proyecto, ya os adelanto que nuestra idea (si aceptan, claro) es que el prólogo lo escriba Julio Anguita y el epílogo, El Gran Wyoming. Ya sé yo que Anguita no es nada futbolero, pero se dan dos factores: es A) el único político al que puedo decir, con todas las letras, que admiro profundamente y B) me encantaría saber su opinión de ese cruce entre política y fútbol. Puede que el prólogo sea un palo cojonudo al contenido del libro. ¡Pues ojalá!

El Gran Wyoming es muy futbolero. Madridista, para más inri. Al margen de ser el tío que mejor mezcla en este país tener gracia (nadie tiene más que él), opinar con claridad y contundencia y tener una capacidad acojonante de comunicar, lo he admirado desde siempre y me gustaría saber su opinión sobre este maridaje de izquierda y balompié. PD: es mourinhista, creo.

Tenéis los comentarios para opinar qué os parece la pareja Anguita-Wyoming. Podéis proponer nombres, por si estos dos fallan o por si los que os gustaría leer a vosotros nos hacen cambiar de opinión. Quedan dos meses para que entregue el texto definitivo a la editorial. Para la Feria del Libro del año que viene estaré firmando, espero.

Endika

Publicado: noviembre 15, 2012 en Uncategorized

Un día de 1984, Endika Guarrotxena metió un gol.

Casi 30 años después, en un campo de Tercera División, Endika Guarrotxena, profesor de educación física y entrenador de fútbol, se sentaba en el banquillo del campo de Fadura donde el CD Getxo jugaba contra el Gernika un partido de liga. Es su segundo año como técnico del equipo. De suplente estaba su hijo Markel. No lo sacó. Perdieron 0-1, y aunque fuera de casa juegan como titanes, en casa solo habían sumado un punto de 18 posibles.

Pocos jugadores ligan más su leyenda a un solo momento que Endika y su gol en la final de Copa del 84, la última que ganó el Athletic. Tras retirarse destapó sus convicciones: siempre fue abertzale y ni en activo dejó de ir a manifestaciones y asambleas, pero como jugador del Athletic nunca lo manifestó públicamente. Luego sí, hasta llegar a formar parte de la Mesa Nacional de Herri Batasuna. A su suegro lo mataron los GAL. Hoy es un militante de base de Bildu.

Hace unos días fui a entrevistarlo. Era la segunda vez que lo hacía: la anterior fue por teléfono, pero ahora quería ver en directo a su equipo. El fútbol que allí vi sigue manteniendo la esencia del deporte al que jugó Endika, que no es el mismo que juegan los futbolistas de ahora. Llovió. Me divertí. Y al acabar, hablamos un buen rato. “Me sorprende que te tomes tantas molestias viniendo aquí”, me dijo.

Tiene pinta de viejo futbolista, enjuto, con las piernas arqueadas. Es un pedazo gordo del escudo del Athletic, pero no tiene ni entrada en Wikipedia. Tendrá un capítulo en este libro. Si es tan placentero para vosotros leerlo como ha sido para mí escribirlo, habremos triunfado.

Quise que este blog fuera un lugar que insinuara y adelantara el contenido del libro, lo que supuse que iba a ser lo que más os gustaría, y también un diario de mis peripecias para escribirlo, la parte más coñazo y, quizá, vanidosa. Hoy os va a tocar leer ésta.

Nunca he escrito un libro en serio. Éste es el primero. Al ser un proyecto de tantos años, abandonado y retomado unas cuantas veces, uno cuenta con gente que ‘seguro’ te va a decir que sí y con otros que sabes que no querrán salir. En su día dijo no Valdano y ahora ha dicho no Maradona. Cada uno por sus razones, expresadas con diferentes niveles de educación (los que podéis imaginar), pero con unanimidad en lo que cuenta: el no. La verdad sea dicha, no tenía más interés que el comercial en que salieran. Hablando de fútbol y política, no me interesaban ni lo más mínimo ninguno de los dos. Pensé que vendería algún libro más si salían. Nada más. No estarán en ‘Futbolistas de Izquierdas’. No me quitan el sueño.

El que sí me ha jodido, pero hasta el punto de cabrearme mucho, es el ‘no’ de Oleguer Presas. A través de un amigo suyo, el exjugador del Barça dejó claro que quiere centrarse en su vida actual (vive tranquilo, creo que en Sabadell, profundizando en sus estudios de economía y muy activo políticamente) y va a llevar espartanamente a rajatabla eso de no conceder ninguna entrevista. El viejo y manido argumento de “es que si concedo una, tengo que conceder todas”. El ‘no’ fue educado y lo agradezco, pero no puedo evitar que me joda una barbaridad. Oleguer no va a estar en el libro porque él no ha querido. Me planteé escribir algo sobre él pero sin él, pero me pareció una pequeña traición a los que sí se han prestado. Con todo el dolor de mi corazón, el futbolista de izquierdas más relevante de España (sorry, Oleguer; por lo de España, digo) no saldrá en el libro. Espero, eso sí, que lo compre, porque le va a gustar. En cierta manera, este proyecto nació para contar (de verdad y de una vez por todas) la historia real de Oleguer Presas. Y no va a ocurrir. Comprenderéis mi frustración.

Los libros, como todo proyecto a largo plazo, nunca salen del todo como pensábamos. Para los lectores será, espero, un gran libro, y estoy seguro de que no echarán de menos a Oleguer porque tendrán historias de sobra para que haya merecido la pena pagar el precio. Pero un proyecto en el que te dejas tanto de ti siempre tiene algo de viaje personal. Y el que estoy haciendo yo no necesitaba ni a Valdano ni a Maradona, pero sí a Oleguer Presas. Siempre será un viaje incompleto.

Pep Guardiola, con el chándal de la selección española puesto, dice que “Cataluña es mi país”.

Guardiola nunca ocultó ser independentista. Ni que jugaba con España porque tocaba, no porque quisiera. Que sí, que podía haber renunciado a jugar con la selección española, pero en lo que quiero contar no es importante.

No sé si Guardiola es de izquierdas. Posiblemente lo sea, aunque me temo que está más cerca del falso buenismo de Barack Obama que de irse de juerga con Oleguer Presas. En cualquier caso, como volvió a demostrar ayer desde Nueva York apoyando la Diada, es deliberadamente independentista.

No sé si Iker Casillas es de izquierdas ni qué piensa de la independencia de Cataluña. En cualquier caso, representa el emblema del club que más se adosa a la bandera de España: el Real Madrid. No sé si Xavi Hernández es de izquierdas, pero sí que la bandera de España no le hace demasiada gracia. De hecho, tras la celebración del Mundial se vio a todo el equipo partiéndose de risa cuando, en la celebración de Madrid, dijo “Viva España” como si hubiera perdido una apuesta.

En las relaciones diarias, el afán independentista de Cataluña, sea lo masivo que sea, debería ser un tema que hablásemos con naturalidad. Que sirviera hasta para mofarse de Xavi obligándole a decir ‘Viva España’ ante una multitud. Para reírmos, como hacen en segundo plano los madrileños Pepe Reina y Rubén de la Red y el andaluz Juanito.

En el libro, Endika Guarrotxena, el mítico autor del gol del Athletic en la final de la Copa del Rey de 1984 contra el Barça y luego concejal de la izquierda abertzale, me contó una anécdota. Jugaba con la selección española sub21 y al acabar cada partido cambiaba con el rival toda su ropa: camiseta, pantalón, medias. Ni el chándal se quedaba. Emilio Butragueño, integrante de aquella selección y suscriptor del diario ABC (no sé si lo sigue siendo, aunque sospecho que sí) le preguntó a Endika por qué lo hacía. “Porque para mí esa camiseta no significa nada”, le respondió el jugador. Endika me contó que, años después, en la final de Copa de 2009 entre Barça y Athletic, el Buitre y él se encontraron y hablaron cordialmente como viejos compañeros.

Hace unos días, Iker Casillas dijo que él inculcaba valores que le enseñaron tipos como Guardiola. Como es lógico y normal. Puede que haya dos o tres Españas, o las que sean, pero al final eso no es lo importante. Ni siquiera está cerca de ser LO importante.

Feliç Diada a tothom.

No sé decir (casi) nada más en catalán, pero os llamo a todos los catalanes que tenéis cierto interés en éste mi/nuestro libro para que me ayudéis: quiero entrevistar a Oleguer Presas, y de momento no he tenido demasiado éxito.

De hecho, creo que este libro no tiene mucho sentido sin una entrevista a Oleguer Presas. Ya escribí una vez que me parecía el primer exiliado político del fútbol reciente, y me interesa de verdad hablar con él largo y tendido: es el futbolista al que más le ha costado su militancia política indisimulada en la izquierda y el independentismo. No hay un caso igual en el mundo, al menos en los últimos lustros. Creo que compartiréis mi inquietud.

Por eso, os pido un esfuerzo, lectores: haced ruido, el suficiente para que lo escuche Oleguer. Tiene que darme la entrevista para que ‘Futbolistas de Izquierdas’ sea un libro como debe ser.

La carrera de Cristiano Lucarelli, el jugador comunista, el tipo que renunció a 100 millones de pesetas por vestir la camiseta de la que es tifoso, ha terminado. Se retira con 36 años tras un año perennemente lesionado en el Nápoles.

Lucarelli jugó en el Parma, en el Torino, en el Valencia o en el Shaktar. Ha marcado goles en la Champions, ha sumado 220 goles de profesional. Ha hecho muchas cosas en el fútbol. Pero, sobre todo, representó a la izquierda y al verdadero hincha de un equipo en el césped. Nadie como él, para mí, en la historia del balompié.

Como ya conté, este libro nace por un texto de Enric González. Era un brillante brochazo de la vida de Lucarelli. Como yo no lo voy a relatar mejor que él en mi vida, leedlo aquí. Y con ese ánimo viajé a Livorno: si no lo vas a contar mejor que él, cuenta más que él. Fueron muchas entrevistas, muchos personajes. Y una conversación con el jugador, claro, a pesar de que el Livorno, el club que vende izquierdismo, no le dejase hacerla porque iba a hablar de política; Cristiano se plantó y la entrevista se hizo.

No será la última vez que hable de Lucarelli. Me apasiona. Por su fidelidad a su equipo, por la pureza de sus sentimientos, por ser, quizá, el último gran ejemplo de honestidad en el fútbol.

En un momento de su carrera, fue repudiado por los ultras cuyo escudo lleva tatuado en el antebrazo. La curva livornesa fue injusta y malcriada. Cristiano llegó a sufrir por vivir en el lugar donde nació, por pisar las calles que adora. Le pregunté por qué ese empecinamiento por vestir la camiseta del club. “Cuando discutes con tu suegra, no dejas a tu mujer”, dijo. El Livorno es su amor y su familia.

De pequeño iba con su padre a verlo cuando jugaba en Regional. Nunca se le quebró la fe, a pesar de que sus amigos eran del Milan o de la Juve. Esta temporada la squadra amaranto, la de la grada más orgullosamente comunista, volverá a vivir una temporada en la Serie B. Y está ahí de milagro: el año pasado casi baja a la C. El domingo jugaba un partido de Copa contra el Benevento, de Tercera. Pleno agosto, mucho calor, solo apto para hinchas muy hinchas. Cientos de personas, no más. La grada lucía así.

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Y en la ficha de la crónica, un detalle: “In tribuna, Cristiano Lucarelli”. Como si hubiera duda.

Para que lo sepáis: este libro no va cofirmado porque soy un puto egocéntrico. Pero Javier Gómez, el muchacho de las corbatitas que cita a Nietzche en los informativos de deportes de laSexta, es cooperador necesario de este libro. Por trabajo y por entusiasmo. Por creer en mí más que yo. Nunca un tipo con tantas trazas para caerme mal me cayó tan bien.

Dicho lo cual, pocas cosas más míticas me han ocurrido en esta vida que poder escribir de Paolo Sollier en un bar de Vallecas.

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Es extraño, pero en La Ochava, una taberna andaluza (o algo así) donde ponen unos bocadillos de cecina que te mueres y que está al lado de mi casa, escribo mejor que en ninguna parte. Quizá el olorcillo a torreznos me estimula la creatividad y la disciplina. Vaya usted a saber.

Algunos escritores sueñan con escribir una novela en un bar del Soho neoyorquino, porque son así de horteras y de tópicos. Otros se mesan la barba mirando un plato cuadrado mientras piensan en su próximo libro y ven modernos pasar por el cristal de la cafetería blanca y roja en la que escriben. No es mi caso. Soy escritor de grasa y futbolistas comunistas. Sueño cumplido. Punto para mí.

Paolo Sollier fue un ejemplo único de un tiempo y un lugar. Dio cabezazos a un balón pensando en el socialismo utópico. Escribió poemas en la fábrica de la FIAT antes de ir a entrenar. Una vez le dio una patada a un jugador y se sintió sucio.  Militó en la izquierda de la izquierda y peleó contra sus contradicciones. Porque el fútbol, y más en los 70, era una metáfora de lo que no quería ser Paolo Sollier.  Pero ése era él.

Para que os hagáis una idea de quién es, leed esto en ese pequeño y admirable milagro que es Diarios de Fútbol. Si queréis leer mucho más, y ojalá que mejor, tendréis que esperar a que se publique este libro, allá por la primavera de 2013.